Focus Momento – Julio 18, 2017

Silencio y centrado (pausa de 2 minutos de silencio)

“Estad quietos y sabed que yo soy Dios!- Salmo 46:10

Confesión:

Santo Dios, venimos ante ti en humildad, porque no vivimos como deberíamos. Nosotros no te amo con todo nuestro corazón y mente y fuerza. No podemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Somos pecadores en necesidad de rescate y transformación. 

Oramos, con toda humildad, que va a cambiar nuestros corazones y mentes, que nuevamente nos mostrará cómo amar a otros el camino que nos aman, que nos conceda la gracia de experimentar su orientación y el amor del Espíritu, que va a poner el poder y coraje en nuestros corazones, para hacer tu voluntad”. Te lo pedimos en el nombre de Jesús y por su bien. Amén.

Escritura:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y toda tu mente.” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo. – Lucas 10:27

Adoración

Devocional 

Buscamos nuestro lugar en este mundo. ¿Cuál es mi propósito? ¿Para qué estoy aquí? ¿Cómo puedo conocer el sentido de esta vida? Estas son preguntas que todos nosotros preguntamos. Y luego se llega a través de los versos de hoy. ¿Qué una breve respuesta a nuestra pregunta filosófica de uso personal. Amar a Dios, no con cierto sentimentalismo romántico idealista, pero con todo nuestro corazón, alma, fuerza y mente! Esto es un amor radical que proviene de lo más profundo dentro de nosotros. Como Dios penetra en nuestra vida, podemos encontrar los recursos internos para amarlo aún más. Dios nos ha creado con el propósito de amar a otros como lo hacemos nosotros.

¿Qué llamada superior está allí? ¿Qué más noble descripción de trabajo pueden ser encontrados de ser embajador del amor de Dios? Alguien dijo una vez, “Amar a Dios y hacer lo que le plazca.” Al principio parece un oxímoron pero después de reflexionar, si amamos a Dios, el camino que él nos ha pedido, no podríamos hacer nada que contradiga ese amor. Esto significa que cuando amamos a nuestra familia, estamos amando a Dios. Cuando trabajamos duro en el trabajo, estamos amando a Dios. Cuando nos ayude a ese extraño, estamos amando a Dios. Cuando amamos a nuestro cónyuge, estamos amando a Dios. Cuando disfrutamos viendo la puesta de sol, estamos amando a Dios. Podríamos empezar hoy a amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, fuerza y mente, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Oración
Querido Padre Celestial, ayúdame ahora volverte consciente de tu amor por mí. Ayúdeme a saber tu amor tan íntimamente que cada parte de mí es penetrada con ella. Entonces podré te amo con todo mi corazón, alma, fuerza y mente, y los que me rodean como me gusta a mí. Ayúdame amarte de  este modo aún hoy, a través de y en el poder de Su Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, Amén.

Si hoy la devoción habló de una forma concreta y se siente llevado a compartir sus pensamientos con otros, por favor, hágalo.

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