Momento de enfoque – 22 de marzo de 2019

Silencio y Centrado

“Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; – Salmo 46:10

Confesión:

Dios santo, cuando te confesamos nuestros pecados, cuando no los cubrimos, nos alegramos porque Tú levantas la carga de nuestra culpa. Cuando venimos a ti en necesidad, tú eres nuestro escondite. Nos salvas de los problemas. Nos proteges con tu amor constante. Enséñanos, Señor, en los caminos que debemos seguir para que podamos vivir como Tú quisiste y regocijarnos en Tu amor por siempre. En el Nombre de Jesús, Amén.

PAUSA DE 2 MINUTOS DE SILENCIO

Lectura y devocional:

“El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante. Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas” (Juan 10:10-11 NTV).

Las ovejas por naturaleza son animales indefensos, por eso es que un pastor utiliza algunas herramientas para cuidar y proteger a sus ovejas. Él usa una vara para proteger y un cayado con un pequeño gancho para rescatar a las ovejas.

Somos como ovejas perdidas, así que Jesús vino a la Tierra para ser nuestro Buen Pastor. Así como un pastor usa las herramientas físicas de la vara y el cayado para dirección y protección, Dios quiere protegerte y dirigirte. Aquí hay cinco maneras en como lo hace: 

  1. Si le traes tus heridas, Jesús es compasivo.
    Jesús tiene compasión de nosotros, porque sabe que estamos indefensos sin Él (Mateo 9:36). Él no te deja; Él te levanta. Él no te irrita; Él te sana.
    “El Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28 NVI).
  1. Si lo sigues, Jesús te lleva en la dirección correcta.
    El Pastor va primero. Él conduce desde el frente y te llama hacia adelante. Jesús no te va a empujar por la vida. Él va a decir: “Mira cómo lo hago. Mira a donde voy”.
    “Una vez reunido su propio rebaño, camina delante de las ovejas, y ellas lo siguen porque conocen su voz” (Juan 10:4 NTV).
  1. Si te confundes o te alejas, Jesús te encontrará y te traerá de vuelta.
    Cuando Dios te trae de vuelta después que te alejaste de Él, no te castigará, pero puede disciplinarte. Si un pastor tiene una oveja que es propensa a vagar, a menudo amarra la pata de esa oveja para que no pueda moverse. De la misma manera, a veces Dios nos da una cojera para evitar que vaguemos.
    “Si un hombre tiene cien ovejas y una de ellas se extravía, ¿qué hará? ¿No dejará las otras noventa y nueve en las colinas y saldrá a buscar la perdida?” (Mateo 18:12 NTV). 
  1. Si fracasas o caes, Jesús te rescata y te pone en el camino de la recuperación.
    Como todas las ovejas, no solo vagamos, sino que también tropezamos. Cuando vivimos confiados en que Dios nos restaurará y nos rescatará cuando fracasemos, correremos fielmente hacia Él cada vez que cometamos un error.
    “Si alguno de ustedes tiene una oveja y en sábado se le cae en un hoyo, ¿no la agarra y la saca? ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja!” (Mateo 12:11-12 NVI).
  1. Si confías en Él para tu salvación, Jesús mantendrá su promesa de hacer precisamente eso.
    No es tu trabajo salvarte. Tu trabajo es simplemente poner tu mano en la de Dios y decir: “Dios, soy todo tuyo, lo bueno, lo malo, lo feo”. Dios te ama demasiado como para dejarte ir.
    “porque mi Padre me las ha dado [las ovejas], y él es más poderoso que todos. Nadie puede quitarlas de la mano del Padre.” (Juan 10:29 NTV).

La bondad de Dios significa que Él te guiará, te cuidará, te protegerá, te dirigirá y te salvará. Nadie más puede ofrecerte estos cinco beneficios. Solo vienen de Jesús, nuestro Buen Pastor.

Reflexiona sobre esto:

  •  ¿En qué dirección te está guiando Jesús en este momento? ¿En tu trabajo? ¿Tu familia? ¿Tu comunidad? ¿Tu iglesia? ¿Tus relaciones?
  • ¿Qué has aprendido de la disciplina de Dios?
  • ¿Confías en Dios y sus promesas de nunca dejarte y de siempre rescatarte? ¿Por qué si o por qué no?

PAUSA DE 2 MINUTOS DE SILENCIO

El Padre Nuestro (reza lentamente esto)
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre, Amén.

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