Conexión Medio de Semana – 3 de Abril de 2019

Silencio y Centrado

Escucha, oh Señor, mi petición de justicia; ¡Presta atención a mi grito de ayuda! Escucha mi oración honesta. Salmos 17: 1

Confesión:

Dios sabio y omnisciente, confesamos que nuestro conocimiento es limitado. No sabemos qué es lo mejor. No sabemos cómo controlarnos. No sabemos cómo perdonar. No sabemos amar. Y no sabemos cómo seguirte fielmente cuando hay un costo. Perdona nuestro orgullo y nuestra necedad. Restaurar y redimirnos. Danos sed por todo lo que eres. En el Nombre de Jesús, Amén.

PAUSA DE 2 MINUTOS DE SILENCIO

Lectura y devocional:

“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”. 2 Corintios 5:17

Una de las mentiras más grandes que se les ha dicho a los redimidos por la sangre de Jesús, está relacionada con nuestra vieja y nuestra nueva naturaleza. Muchos creyentes viven bajo la opresión de la mentira que dice que Dios en su gracia puede vernos como limpios, pero en el fondo no lo estamos. Vivimos como si la redención en Jesús fuera como la ropa limpia que cubre la suciedad y la inmundicia que siempre permanecerá, y como si la redención fuera nuestra tarjeta de “entrada al cielo”. Nos aferramos a la creencia de que la salvación fue más una ilusión de redención que una transformación real. Y esas mentiras actúan como un gran peso que nos arrastra a los caminos y pecados de nuestro ser anterior.

La Biblia no podría hablar más claramente de lo contrario. 2 Corintios 5: 17-21 dice:

“Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: ‘En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios’. Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.

Si estás en Cristo hoy, si eres salvo, entonces eres una nueva creación. Lo viejo no se ha quedado hasta que mueras; “¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”.  El hecho de que te hayas transformado en una nueva creación no tiene nada que ver con tus pecados, fracasos y creencias. La transformación en Jesús se basa en su poder, no en el tuyo. La verdad se basa en su sacrificio, no en tus acciones. Eres una nueva creación total y completamente por la gracia de Dios, más allá de tus obras, por justas o pecaminosas que estas puedan ser. “Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.

No vivas hoy como si tu experiencia fuera tu única verdad. Al verte no te bases en tus obras, sino en la verdad de lo que dice la Biblia acerca de ti. Si comienzas a creer que Dios realmente te ha transformado en una nueva creación y te ha reconciliado consigo mismo simplemente por gracia, entonces vivirás y actuarás sobre una base que produce libertad y justicia. Pero si pones tu mente en las cosas de la carne, que están en oposición a la realidad de la transformación que ya está en ti gracias a la cruz, entonces vivirás encadenado a los caminos de tu ser anterior (Romanos 8:6).

Toma tiempo hoy para reflexionar sobre tu nueva naturaleza en Jesús. Permite que la Biblia y el Espíritu Santo te ayuden a verte a ti mismo como un ser transformado y liberado por la gracia. Comprométete a vivir con la gracia como tu fuente en lugar de tu propia fuerza. Y experimenta hoy la libertad que viene de vivir con una mente renovada.

PAUSA DE 2 MINUTOS DE SILENCIO

El Padre Nuestro (reza lentamente esto)
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre, Amén.

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