Conexión Medio de Semana – 12 de Junio de 2019

Silencio, quietud y orientación ante Dios (2 minutos)

Lectura de las Escrituras y devocional:

“El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto”. Salmo 25:14

El sentido de plenitud y alegría que comenzamos a experimentar en el marco de la amistad con el Espíritu Santo, es inalcanzable a través de cualquier otra relación o aspecto en la vida. Una rápida y maravillosa transformación tiene lugar cuando descubres la riqueza del amor que viene con la amistad continua y real con el Dios vivo. De la mano de la amistad con Dios viene la paz, la seguridad, la honestidad, la sanidad y la libertad. Cuando vives tu vida al compás del Espíritu, experimentas lo que experimentaron Adán y Eva al caminar con Dios mismo en el Jardín del Edén. Es como que descubres la vasta reserva de amor, afecto y ayuda perfecta que está disponible para ti en el Espíritu Santo. Abre hoy tu corazón para recibir una nueva revelación del deseo de Dios de tener amistad contigo a través del Espíritu Santo.

Jesús dice en Juan 15:15: “Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes”. Dios anhela la amistad con su pueblo y a través del Espíritu Santo tenemos una conexión continua con Dios disponible para nosotros. El Espíritu desea que puedan caminar la vida juntos. Él quiere guiarte, hablarte y amarte. Él desea satisfacer tu anhelo de relación y puede hacerlo de maneras más amplias de lo que te imaginas.

Juan 14:16-17 dice: “Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre:  el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes”. Por la gracia de Dios has sido lleno de Dios mismo. Dentro de ti habita el mismo Espíritu que escribió la Biblia, resucitó a Cristo de los muertos, dio poder a los discípulos y se posó sobre las aguas en la creación de todas las cosas. ¡Y la Biblia dice que él anhela ayudarte! Jesús lo llama el “Ayudador”. ¡Qué increíble es la gracia de nuestro Dios para ofrecernos una relación con el Espíritu Santo! ¡Qué grande es su amor para que envíe a su Hijo a morir y así podamos tener una vida abundante por toda la eternidad, incluso ahora!

Entonces, ¿cómo crecemos en amistad con el Espíritu Santo? ¿Cómo le permitimos que satisfaga nuestro deseo de relación? El Salmo 25:14 dice: “El Señor brinda su amistad a quienes le honran, y les da a conocer su pacto”. Y Efesios 4:30 dice: “No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención”. La amistad con el Espíritu Santo comienza como cualquier otra amistad verdadera. Debemos respetarlo, amarlo, y brindarle tiempo. Debemos aprender lo que le gusta y lo que no le gusta. Debemos disculparnos cuando hacemos algo que le duele. El Espíritu Santo tiene sentimientos como cualquier otra persona. Pero también está lleno de gracia, perdón y amor incondicional. La amistad con él se produce siguiendo su guía, dándole tiempo para preguntarle cómo se siente con respecto a las cosas, y aceptando su dirección para salir de un estilo de vida de pecado e ir hacia la justicia disponible a través de Cristo Jesús.

El Espíritu Santo en este momento está esperando para guiarte hacia la amistad con él. Está entusiasmado con la idea de derramar su amor y cariño sobre ti. Él anhela alejarte de los pecados que te hieren a ti y lo entristecen a él. Anhela guiarte hacia una vida de relación en la que caminen juntos. Pasa tiempo en oración siendo lleno del Espíritu Santo y creando espacio para descubrir la realidad de su presencia en tu vida.

Pregunta a considerar: ¿Qué palabra o frase se destaca a usted. ¿Qué podría estar diciendo Dios a ti?

 

Oración: Concluir con silencio (2 minutos)

El Padre Nuestro (reza lentamente esto)
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Ven, tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre, Amén.

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