Conexión Medio de Semana – 26 de Junio de 2019

 

 

Silencio, quietud y orientación ante Dios (2 minutos)

Lectura de las Escrituras y devocional:

“Todos ustedes, en cambio, han recibido unción del Santo, de manera que conocen la verdad”. 1 Juan 2:20

Al tener el Espíritu Santo contamos con el mismo Maestro que inspiró fielmente las palabras perfectas y prácticas de la Biblia a hombres imperfectos durante miles de años. Y Jesús dijo en Juan 14:26: “Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho”.  El Espíritu Santo no solo lo hizo con los discípulos, también anhela enseñarnos a nosotros. Él desea revelarnos las profundidades de Dios para que podamos aprender lo que es ser un verdadero seguidor de nuestro Señor Jesucristo. Él quiere mostrarnos la sabiduría de Dios para que podamos vivir como hombres y mujeres inspirados por Dios en lugar de ser necios que encuentran su conocimiento solo en los asuntos del mundo. Abramos nuestras mentes y corazones para recibir la sabiduría que solo puede venir de Dios mismo a través del Espíritu Santo.

Pablo escribe en 1 Corintios 2:10: “Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios”. El Espíritu Santo que mora dentro de nosotros busca en las profundidades de Dios y anhela revelarnos los caminos de nuestro Padre celestial. Él desea enseñarnos lo que es ser un amante de Dios en un mundo que se opone a los caminos de Dios. Él quiere mostrarnos la sabiduría de los planes de Dios y la locura que viene de vivir para el mundo.

El Espíritu Santo desea ser tu maestro hoy. Las preguntas que tienes delante hoy son las siguientes: ¿estás dispuesto a ser su alumno? ¿Estás dispuesto a someter tu entendimiento al Espíritu Santo y vivir a la luz de su enseñanza? ¿Estás dispuesto a parecer tonto para algunos en momentos en que el mundo no entiende la sabiduría de Dios? ¿Estás dispuesto a vivir de todo corazón para el placer de tu Padre celestial en lugar de hacerlo para las opiniones fugaces del hombre? Si vas a abrir tu corazón y tu mente hoy para que el Espíritu te enseñe, descubrirás una riqueza de verdades que tiene el poder de liberarte de las ataduras y las cargas de este mundo. La Biblia comenzará a cambiar tu vida a medida que el Espíritu Santo te revele cómo estas palabras escritas hace miles de años son totalmente aplicables a tu vida actual.

Recibir la enseñanza del Espíritu Santo es tan simple como someter nuestras vidas a él día a día y dedicar tiempo para escucharlo y estudiar la palabra junto a él. No tenemos que ser pastores, ministros, teólogos o eruditos para entender lo que significa la Biblia, el Espíritu Santo será nuestro maestro como lo fue para los discípulos. Él nos enseñará cómo las Escrituras se aplican a nuestra vida y nos guiará en el camino de la verdad. Es increíblemente importante que hagamos tiempo para estudiar la Biblia, pero es igualmente importante que la leamos junto con el Espíritu en lugar de apartarnos de él. La Biblia es un libro práctico destinado a impactar las vidas de aquellos que lo leen bajo la influencia del Espíritu. Es un manual para vivir la vida en la abundancia de la relación con Dios, no un libro para leer separado de la realidad de la cercanía de Dios. Las Escrituras están destinadas a guiarnos a una comunicación directa con nuestro Padre celestial, no para sustituir una relación real y directa con él.

Proverbios 3:5-6 dice: “Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas”. Confía en la enseñanza del Espíritu Santo hoy. Apóyate en su sabiduría y no en la tuya. Reconoce la realidad de su cercanía en tu vida y descubre el conocimiento que tiene el poder de llenarte de vida abundante.

Pregunta a considerar: ¿Qué palabra o frase se destaca a usted. ¿Qué podría estar diciendo Dios a ti?

Oración: Concluir con silencio (2 minutos)

El Padre Nuestro (reza lentamente esto)
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Ven, tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre, Amén.

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