Conexión Medio de Semana – 18 de Septiembre de 2019

Silencio, quietud y orientación ante Dios (2 minutos)

Lectura de las Escrituras y devocional:

Filipenses 4:19 Nueva Traducción Viviente (NTV)

 Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús.

¿Parece difícil creer algunas de las Escrituras? Leemos el pasaje de hoy y si escuchamos atentamente, podemos escuchar un diálogo interno que comienza a negar si es cierto o no. Puede ser, “¿Por qué Dios debería ayudarme?” “Dios no me ayudó la última vez”. Podría ser un sonido amortiguado desde un nivel más profundo que dice: “No merezco su ayuda”. “Nunca funcionará fuera ”. Estas son mentiras que nos impiden creer la verdad del amor de Dios por nosotros. Ojalá pudiera simplemente decir: “Oye, deja de creer una mentira y cree la verdad” y todo saldría bien. Pero no es tan fácil. Verá, las mentiras centrales que creemos sobre nosotros mismos se creen emocionalmente y son difíciles de superar.

Hemos hecho acuerdos con ellos. Simplemente señalar las mentiras que creemos no cambiará nada. Necesito que Jesús me diga la verdad sobre mí. Necesita ayudarme a escuchar la verdad emocionalmente con autoridad, entonces seré libre para destruir la mentira y abrazar la verdad. Hoy, pídale a Jesús que señale mentiras destructivas que usted está creyendo acerca de usted mismo. Trae esas mentiras a Jesús y pídele la verdad. La verdad os hará libres. Libre para creer todo lo que ha prometido.

Padre, a menudo me molestan las mentiras que creo. Tengo heridas, heridas, cicatrices que me han dejado creer las cosas equivocadas. Necesito que me muestres las mentiras y luego digas la verdad a mi corazón. Libérame, Jesús, para creer la verdad de quién soy ante tus ojos. AMÉN

 

Oración: Concluir con silencio (2 minutos)

El Padre Nuestro (reza lentamente esto)
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Ven, tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre, Amén.

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