Conexión Medio de Semana – 16 de Octubre de 2019

Silencio, quietud y orientación ante Dios (2 minutos)

Lectura de las Escrituras:

siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. 

  Efesios 4: 2-3 

Confesión:

Dios eterno y eterno, confesamos que a menudo olvidamos que somos tus hijos. A veces, vivimos nuestras vidas como si no existieras, y no somos testigos creíbles de tu amor y gracia. Por las veces que te hemos fallado, te pedimos perdón. Despeja nuestras mentes y abre nuestros corazones para que podamos ser fieles a ti en todo lo que decimos y hacemos. Pedimos todo esto en el poderoso nombre de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Amén.

Piadoso:

Todos quieren la paz, pero muy pocos están dispuestos a trabajar en ella. Pablo escribe una fórmula para la paz que, si se practica, revolucionaría la iglesia. Primero, nos pide que seamos humildes y gentiles. Es sorprendente la cantidad de dolor que se puede hacer bajo la apariencia de humildad. Entonces, Paul agrega ser gentil. Continúa escribiendo que deberíamos ser pacientes haciendo concesiones por las faltas de los demás. ¿Pero cómo podemos hacer esto? Él dice que lo hacemos por amor. Recuerda, amor, cubre una multitud de pecados. Finalmente, si la paz es nuestra meta real, entonces debemos hacer todo lo posible para mantenernos unidos en el Espíritu. Para Paul, la paz no era una opción, sino una realidad en la que se debía insistir. ¿Qué tan duro trabajas por la paz en el hogar, la iglesia o el trabajo? ¿Y si todos lo hicieran?

Oración:

Querido Príncipe de Paz, por favor perdóname. No he hecho de la paz mi deseo. Prefiero estar en lo cierto. Prefiero tener el control. Prefiero luchar por mis propios intereses. Me cuesta tanto confiar en ti. Perdóname. Por favor, ayúdame a seguirte a ti y a tu compromiso con la paz. AMÉN

Oración: Concluir con silencio (2 minutos)

El Padre Nuestro (reza lentamente esto)
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Ven, tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Y perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del maligno. Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria para siempre, Amén.

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